jueves, 5 de mayo de 2011

viajeros

La vida es un viaje interminable y nosotros somos viajeros.
la vida es un cambio continuo.
cambios a veces tan rápidos que ni nos damos cuenta que han pasado. Lo hacemos todo inconscientemente, reimos, soñamos, amamos, morimos, vivimos, y todo sin saber como lo hacemos, porque sí, somos capaces.
nadie nos enseñó a reir pero un día una sonrisa apareció en nuestros labios, nadie nos enseñó pero soñamos, despiertos, dormidos, soñamos. Amamos un día y nadie nos enseñó pero amamos, sin saber porqué a los que están ahí, a los que aparecen y a los que se van, y a los que vendrán.
la muerte llega y la vida también.
el llanto aparece y desaparece a veces cuando estamos alegres, a veces cuando estamos tristes, y a veces cuando soñamos, y es cuando despertamos.

Caperucita roja

Había una vez una niña que le gustaba pasear por el bosque, y recoger frutas para llevar a casa de su abuelita.
Pero un día cualquiera todo cambió, la niña salió con su cesta, dispuesta a recoger las frutas que encontrase en su paseo, cuando de pronto, las frutas ya no estaban, solo había gente de un lado para otro, extrañada y confusa miraba, nunca antes se había dado cuenta de que esas personas estubieran ahí. Los árboles tampoco estaban, en su lugar se alzaban altos edificios que no conseguía ver el final, la niña siguió su camino, como siempre lo había hecho.
Decidió parar a descansar pues el camino parecía más largo que de costumbre, cuando un chico alto, moreno y con profundos ojos negros se le acercó al verla tan sola y le preguntó si podía acompañarla, el tambien estaba cansado y necesitaba un respiro.
El chico le contó todo lo que había hecho esa mañana, había ido corriendo de aquí para allá, Bla, Bla, Bla, al poco rato la niña se dió cuenta que no lo escuhaba, y que por una extraña razón que no conocía no podía dejar de mirar sus carnosos labios, y sus inquietantes y grandes ojos.
Caperucita se olvidó visitar a su Abuelita.


lunes, 28 de marzo de 2011

un día cualquiera

El amanecer llegó con extraña luz, esa condición de no saber que está pasando,
paisaje árido

y alguna cara familiar.
Día
Noche
noche y noche
pasar sin mirar y acostumbrarme a la realidad
otra vez
despierta, reconociendo la cama y cerrando los ojos